Las piezas de segunda mano son las mejores opciones para reparar su coche

En la actualidad, los clásicos desguaces donde había una gran cantidad de coches amontonados han cambiado su manera de trabajar. Pensando en el beneficio del cliente y con miras a darle mayor protección, se han aprobado o modificado una serie de leyes que permiten garantizar la calidad de las piezas de segunda mano.

Afortunadamente, las normas vigentes hicieron desaparecer esa típica imagen de grandes cementerios de vehículos, para obligar a estas empresas a nuevos procesos de destrucción y reciclaje, la venta de recambios usados, la colocación de los autos abandonados en estos centros y, cuando sea necesario, darle la baja definitiva en la Dirección General de Tráfico (DGT).

A pesar de este nuevo escenario, existen muchos consumidores que aún mantienen su desconfianza en este sector. Sin embargo, para aclarar el protagonismo que el usuario final tiene ante estas empresas, hay que destacar el Real Decreto 1/2007 sobre la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, en el cual se considera las garantías para las ventas de las piezas de segunda mano.

Además de pasar por un proceso de clasificación, los recambios usados cuentan con garantía de un año ante casos de fallas, que aplica de la siguiente forma: durante los primeros seis meses la empresa tiene la obligación de demostrar que no hubo problema al realizar la venta, luego le tocará al comprador dar sus argumentos.

Ahora bien, en el caso de que fuese necesario hacer una devolución debido a un error del desguace, se debe reembolsar el dinero o enviar la pieza correcta en buen estado. Por supuesto, el consumidor deberá regresar la pieza defectuosa.

Los compradores pueden tener la tranquilidad de adquirir la pieza de segunda mano sin problema, siempre y cuando, haya elegido el desguace que cumpla con las condiciones legales necesarias.

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